APUESTAS DEPORTIVAS
La temporada 2008-2009 será recordada por el triplete del Barcelona, el pundonor del Real Madrid... pero también por la consagración definitiva de las apuestas deportivas. Tras un par de años de tanteo inicial, la aparición de las casas de apuestas físicas y el apogeo de Internet han significado una consolidación de este modelo, así como un cambio en los hábitos de ocio de los aficionados al fútbol. Basta un dato: Bwin ha facturado, después de impuestos, más de 420 millones de euros, provenientes la mayoría del fútbol.
Tal es la implantación de las apuestas en el imaginario colectivo que han acabado por convertirse en indicador de la realidad: cada vez se usan más los datos de cotización de cada equipo para hacerse una idea de qué tal le está yendo la temporada, o, más importante aún, como medida para adjudicar la tan poco deseada -por los equipos- condición de favorito. Así, por mucho que el Barça quisiera quitarse presión de encima, las apuestas le hacían claramente favorito a todo.
Para solaz, o desgracia, del jugador, la imaginación de las casas de apuestas para hacer negocio es ilimitada: no sólo podremos apostar por el ganador de un partido, sino que miles de combinaciones distintas serán posibles. ¿quién será el primer goleador? ¿se remontará el resultado al descanso? ¿número de tarjetas? Incluso, en los grandes acontecimiento mundiales, como la final de la Champions, se activan apuestas especiales, online o no.
¿Cómo se articula todo esto? En realidad las casas de apuestas son gigantes bases de datos en sí mismas, que tienen en cuenta millones de estadísticas y parámetros, reduciendo todo a un juego de mera probabilidad. Dicho de otra forma, el negocio está en aprovechar la esperanza del ser humano de ser más listo que la propia matemática. Como ésto rara vez sucede, los beneficios son ingentes. Veámoslo con un ejemplo: la experiencia nos decía que nadie había encadenado 15 partidos seguidos ganados. Así que, aunque lo natural para el Real Madrid sea ganar, según iba aumentando la cuenta, la probabilidad de perder el siguiente partido era mayor... o así lo creían los apostadores, quienes cada vez sentían más fuerte la intuición de “ésta vez sí pierde”. Pero la realidad era tozuda, y todas esas apuestas visionarias acaban convirtiéndose en dinero que se quedaba la casa de apuestas.
En definitiva, esta temporada que está por venir será interesantísima en lo deportivo, pero sin duda deparará novedades en lo sociológico, porque las casas físicas de apuestas, ya implantadas con absoluto éxito en el País Vasco o Madrid seguirán creciendo. Y, con ellas, las costumbres y forma de mirar el fútbol. Atentos, pues.
ELOISA TOLEDANO: CASINOTOP 10



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